Ha pasado ya más de una semana desde mi último post. Después de la Asamblea de los Obispos y algunas cuestiones más que me retuvieron en Buenos Aires, he tenido una agenda de actividades bastante intensa. Escribo estas líneas después de haber compartido este domingo con el párroco y la comunidad de Lavalle. Cansado pero contento.
Desde hace varios días me da vueltas por el corazón algo que quiero compartir aquí. Lo digo sin vueltas: los pastores nos santificamos en el ejercicio del ministerio.
¡Vaya novedad!, me pueden replicar. Tienen toda la razón. Lo que pasa es que, para mí, esta ha sido una experiencia muy fuerte en estos últimos días.
Es verdad que, como obispo, tengo un ministerio de enseñanza, de conducción pastoral y de santificación que grava mi conciencia, en primera persona. "Vobis enim episcopus sum" ("Para ustedes soy obispo"), al decir de San Agustín. Créanme que, para mí, caer en la cuenta de estas cosas constituye, a la vez, un peso y un consuelo.
Escuchar a muchas personas. Orar con otras tantas. Intentar responder a diversas situaciones o preguntas. En fin, me doy cuenta que mi vida como pastor se entremezcla con la experiencia de fe de tantos hermanos y hermanas que me van enseñando a vivir como obispo. O, mejor: Dios me educa a través de mis hermanos.
Pienso, por ejemplo, lo que he vivido este miércoles en el Colegio Dios Padre, especialmente cuando unos chicos de 3° grado se consagraban, con sus mamás, a la Virgen. O la procesión con una preciosa imagen de la Virgen Niña alrededor de la Plaza de Godoy Cruz, el último viernes a las 09:00 de la mañana, con todo el Colegio "Compañía de María", del jardín a la secundaria (o Polimodal).
En esas y otras situaciones similares no he hecho más que estar presente, rezar, acompañar y explicar el Evangelio.
Si santificación signifia unión con Cristo, créanme que, en estas cosas sencillas que les cuento, he podido sentir que ardía el corazón, como en Emaús.
Bueno, aquí me detengo. El cansancio agradecido al concluir un intenso domingo me ha permitido abrir el corazón.
Un saludo a todos,