José Saramago ha vuelto a expresarse en un tono bastante áspero sobre Benedicto XVI y la Iglesia católica. Ha calificado de “cinismo intelectual” la actitud del Papa porque -según su opinión- invoca a Dios sin haberlo visto. Habla también de las “insolencias reaccionarias” de la Iglesia.
Dejando de lado la pirotecnia verbal, creo que hay que prestar atención a esta afirmación: “A las insolencias reaccionarias de la Iglesia católica hay que responder con la insolencia de la inteligencia viva, del buen sentido, de la palabra responsable. No podemos permitir que la verdad sea ofendida todos los días por presuntos representantes de Dios en la tierra a los que en realidad sólo interesa el poder”.
Pongamos entre paréntesis -al menos esta vez- su valoración negativa de la Iglesia y sus representantes. Aunque por razones distintas a las suyas, estoy de acuerdo con su apelación a un ejercicio insolente “de la inteligencia viva, del buen sentido y de la palabra responsable”. De hecho, constituye una tarea a la que ningún católico debería rehuir. Todo lo contrario. Casi me atrevería a decir que con esos mismos términos se podría ensayar una definición de la teología cristiana: inteligencia viva de la fe, desarrollada con buen sentido y expresada a través de un discurso responsable.
Honrar la verdad, en todas sus manifestaciones, es el programa del pontificado de Benedicto XVI. Su reciente encíclica social, llamada justamente: “Caridad en la verdad”, es un testimonio elocuente del poder espiritual y moral de la verdad en campos tan concretos como la economía, la política y el desarrollo social.
Sigue siendo una gran verdad que hay que escuchar a los ateos.
jueves, 15 de octubre de 2009
miércoles, 14 de octubre de 2009
Contagiar esperanza

Cada año se confirman en Mendoza alrededor de 10.000 personas. La mayoría son adolescentes y jóvenes. El comentario más común que suelen hacer sacerdotes y catequistas suena más o menos así: “Sí, son muchos. Aunque, después de la Misa de confirmación prácticamente desaparecen todos”.
Es un problema pastoral serio. Aquí y allá se ensayan nuevas formas de catequesis. Es notable el esfuerzo creativo de muchas comunidades cristianas en este orden. En estos últimos años, algunas parroquias han puesto en marcha experiencias muy buenas que apuntan a la personalización de la fe. Es decir: a vivir la fe como un encuentro con Jesucristo que orienta toda la vida.
Pienso que sería muy bueno que las parroquias intercambiaran experiencias en este campo. A mí me admira el empeño y la perseverancia de tantos curas y catequistas en este campo. Hoy por hoy no es sencillo entrar en el mundo juvenil. Mucho más, cuando se trata de “contagiar esperanza” y ofrecer un horizonte de sentido a la vida.
¡Benditos los que, con un corazón grande, aman a los jóvenes, desgastándose por ofrecerles el Evangelio de la vida!
A través del esfuerzo de ellos percibimos el rostro y la pasión del Dios amor, que ama especialmente a sus hijos más pequeños.
martes, 13 de octubre de 2009
Homilía en Panaholma
El pasado domingo presidí la Eucaristía en Panaholma, en el marco del IV Encuentro Nacional de Seminaristas teólogos. La blanca capilla, recién restaurada, fue obra del Cura Brochero. Publico aquí las ideas fundamentales de la homilía que pronuncié. Me habían pedido un especial acento en las misiones, por ser ese domingo la Jornada mundial de las misiones.
Homilía
Venimos a Brochero a buscar una enseñanza para la vida. El Seminario es sobre todo eso: una escuela de vida, un lugar y un tiempo en el que aprendemos a vivir de un modo determinado: como pastores del Pueblo de Dios.
Hemos venido a Brochero porque sabemos que aquí un hombre aprendió a vivir, a luchar y a morir como cura, como pastor, como misionero del Evangelio. Estamos haciendo el esfuerzo de oir su enseñanza y de dejarnos educar por este auténtico maestro de vida.
La primera lectura de hoy, tomada del libro de la Sabiduría, casi nos permite escuchar la voz del Cura que, con las palabras inspiradas de las Escrituras santas nos dice a nosotros hoy: “Oré, y me fue dada la prudencia, supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella… La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso”.
Nosotros sabemos que esta Sabiduría de Dios, preferible a todas las riquezas del mundo, es mucho más que un conjunto de conocimientos. Es una Persona: Jesús, el Señor, Logos y Sabiduría de Dios encarnada. Él es nuestro auténtico Maestro de vida. Él nos enseña a vivir.
El relato evangélico que hemos escuchado nos muestra justamente a Jesús empeñado en hacer comprender que en su Persona se juega de verdad la vida eterna. “Por mí y por el Evangelio” subrayará al retomar la confesión sincera de Pedro: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.
Con el Cura Brochero, nosotros nos sentimos llamados a llevar Vida a nuestro pueblo. Sentimos la urgencia y el imperativo de la misión. Nos reconocemos discípulos misioneros de Jesús.
Aparecida ha sido un acontecimiento del Espíritu, portador de un fuerte impulso misionero que está encontrando una recepción esperanzadora en la mayoría de nuestras Iglesias diocesanas.
Repasemos el n° 32, pues contiene un mensaje que nos puede ayudar mucho:
"La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la buena noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasión (cf. Lc 10, 29-37; 18, 25-43). La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios.(DA 29)
Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo."
Brochero, como también el Santo Cura de Ars, son para nosotros maestros de vida en estas cosas.
La misión no es primariamente acción, sino irradiación de la luz de Cristo. Nada sustituye en la vida de la Iglesia al fuego que arde en un corazón que se ha dejado conquistar por el Señor.
No hay ningún otr
La Iglesia no crece por proselitismo, enseñaba el Papa en Brasil, sino por atracción. El Dios amor manifestado en la cruz de Cristo es la fuerza que atrae y transforma al mundo.
La misión es la irradiación de este amor.
María, causa de nuestra alegría, nos acompañe en este camino. Amén.
En las huellas de Brochero
Este fin de semana tuvo lugar en Villa Cura Brochero (Córdoba), el IV Encuentro nacional de Seminaristas teólogos, con el lema: “Con el Cura Brochero, convocados a vivir en Jesús, y llamados a dar vida”.
Participaron unos 380 seminaristas de 26 seminarios argentinos, acompañados de una treintena de formadores y seis obispos. De Mendoza asistieron los diez seminaristas que cursan teología en nuestro Seminario y el P. Mario Panetta, formador. Yo también los acompañé.
En torno a la figura de José Gabriel del Rosario Brochero se ha generado un movimiento de renovación espiritual y apostólica muy esperanzador para la Iglesia en Argentina.
El Cura Brochero es un modelo de santidad sacerdotal. Es decir: de aquella unión con Cristo que se da en el ejercicio del ministerio pastoral: anuncio del Evangelio, celebración de los sacramentos y pastoreo del pueblo.
La foto que ilustra este post captura el momento en que los seminaristas recorren el camino que unía Traslasierra con Córdoba, y que fuera iniciativa del Cura. Una obra de desarrollo social al servicio de lo que el Cura tenía en el corazón: que todos llegaran al corazón de Cristo.
Los pastores y los seminaristas tenemos un modelo a imitar en este tiempo en el que nos sentimos urgidos a comunicar la alegría de la fe a todos. ¡Ojalá que pronto se dé su beatificación! En este Año sacerdotal sería una gran bendición para todos.
jueves, 8 de octubre de 2009
Un saludo a todos

La página web del Arzobispado ha colocado la conexión con mi Blog. Espero sinceramente que este sea de verdad un espacio de comunicación en la fe.
No pretendo grandes desarrollos doctrinales ni exposiciones exhaustivas de temas. Mi objetivo es más modesto: desde mi condición de pastor de la Iglesia compartir con ustedes hechos, pensamientos y expectativas que brotan de la vida eclesial, de una mirada creyente sobre la realidad que nos toca vivir y de la pasión por el anuncio del Evangelio de Cristo.
Como indicaba en mi primer artículo, quisiera, sobre todo, ser un testigo del Evangelio de la Gracia de Dios, que es Cristo, nuestro Salvador.
María, N. S. del Rosario, camina con nosotros, enseñándonos a contemplar el Misterio de su Hijo.
Un saludo cordial a todos mis eventuales lectores.
martes, 6 de octubre de 2009
María, los jóvenes y nosotros

Hemos celebrado, un año más, a N. S. del Rosario. Ha sido, de verdad, una fiesta. La presencia masiva de los jóvenes es un regalo de Dios que tenemos que recibir como aquellos hombres que recibieron los talentos para hacerlos fructicar.
Recibimos a estos jóvenes de la mano de Jesús. Es como si Jesús dijera a su Iglesia diocesana: “Aquí tienes a tus hijos”. Que María nos ayude a profundizar nuestra acción pastoral. Como María, la Iglesia también es madre que da vida, educa y acompaña en el camino de la vida. La vida de nuestros niños y jóvenes es preciosa. Hoy, por muchas razones, este don sufre múltiples acechanzas. La responsabilidad de la sociedad, y de la Iglesia en ella, es particularmente exigente de cara al bienestar y desarrollo integral de los chicos.
En su reciente encíclica social (“Caritas in veritate”), el Papa Benedicto XVI dedica algunos párrafos muy lúcidos para destacar el valor del don y de la gratuidad como principios que estructuran toda la vida social, incluso y de manera especial, el mundo de la economía y la política. De la misma manera, el Papa destaca el primado de la categoría “relación” para la vida social.
Se me ocurre que estas cosas merecerán nuestra atención en adelante, en la medida en que los católicos nos sintamos urgidos a ofrecer nuestra aportación propia en la edificación de nuestra sociedad. Nuestros chicos merecen que trabajemos sin dejarnos vencer por el desaliento, a fin de darle un rostro auténticamente humano a nuestra sociedad, a la medida de la persona humana.
Bueno, estas cosas se me han ocurrido pensando en lo que vivimos el domingo. Un saludo a todos.
domingo, 4 de octubre de 2009
Estudiando en Roma
Con un atraso de 15 horas he llegado a Mendoza. El vuelo de Alitalia que debía despegar a las 21:50 del viernes, lo hizo a las 13:30 del sábado. ¡Cosas que ocurren también en el primer mundo!
Al revisar las fotos que tomé en Roma me encontré con la que he puesto en este post. Se trata de una cena en un restorán romano. El menú: pizza. De izquiera a derecha, allí estamos: el que escribe, Diego Resentera y su mamá,y, finalmente, Mariano Cinquemani. Junto con Esteban Pavéz, Diego y Mariano son los tres sacerdotes mendocinos que están cursando estudios superiores en distintos centros universitarios de Roma: Diego estudia Teología dogmática en la Universidad Gregoriana; Mariano, Teología moral en la Academia Alfonsiana; y Esteban, Exégesis bíblica en el Instituto Bíblico.
Los tres viven, junto a una docena de curas, en el Colegio Argentino que funciona junto a la Iglesia nacional (la “Chiesa argentina”) dedicada a N. S. de los Dolores en la Plaza Buenos Aires.
Gracias a Dios, nuestra diócesis viene haciendo un gran esfuerzo en la formación superior de algunos sacerdotes que, culminados sus estudios en distintas disciplinas eclesiásticas, sirven en nuestra Iglesia en distintos campos pastorales, además de la docencia.
Para ello, ha sido necesario contar con la ayuda de distintas agencias internacionales católicas que, con gran generosidad, ofrecen becas de estudio para estudiantes de América latina. Entre ellas hay que nombrar a dos: Adveniat y Kirche in Not. Sin su aporte sería verdaderamente imposible tener sacerdotes estudiando en Roma u otros centros.
¿Por qué esta inversión? Por muchos motivos. Ante todo, porque la marcha del Seminario y otros institutos de formación como el Pablo VI, exigen profesores cualificados. Pero también, porque la misma acción evangelizadora -hoy más que nunca- supone el cultivo de una inteligencia de la fe que sea capaz de poner en relación la fe con la razón, la tradición católica con la cultura moderna.
Estamos trabajando para que esta posibilidad se abra también para los laicos. En Europa se ha hecho ya un camino en este sentido. Aquí en Mendoza, el Instituto Pablo VI viene cumpliendo una labor silenciosa, perseverante y cada vez de mayor calidad en este sentido. Es una necesidad fundamental contar con laicos -varones y mujeres- que hayan podido acceder, con rigor, método y competencia, al pensamiento teológico.
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